lunes, 18 de noviembre de 2013

Jabones y cremas naturales con agua de cereales y malvas


Ya sabéis que me gusta utilizar  ingredientes naturales y que solemos tener en la cocina para hacer jabones y cremas. Si es saludable para el organismo tiene que serlo igualmente para la piel.
En este caso fueron cereales. Usé avena, cebada y maíz. Los trituro un poco y los dejo hervir hasta que el agua empiece a blanquear. A veces, fuera ya del fuego vuelvo a darles otro toque de batidora si quiero que sea más espesa, depende de lo vaya a hacer. Los paso dos veces por el colador, la segunda con una gasa.
Esta agua es muy delicada, se estropea enseguida, incluso en la nevera, por lo que aconsejo conservarla en el congelador si nos ha sobrado.
Cuando pongo cereales en las cremas me gusta utilizar el aceite de almendras y karité, cuestión de equilibrio. Y a los jabones, en la traza (antes de echarlo en el molde) agregarles avena molida. Este cereal que estuvo durante mucho tiempo reservado a la alimentación de los caballos, ahora se ha puesto de moda, así funcionamos a golpes de tendencias. Con vitaminas del complejo B tiene propiedades antiinflamatorias, entre otras muchas. Se utilizaba como sustituto del jabón y hoy lo recomiendan los dermatólogos (al igual que la harina de maíz) para aliviar la dermatitis en los momentos de más irritabilidad, una taza de avena por dos de agua tibia, algo así como una papilla. Y la mejoramos si añadimos hojas de malvas secas, refrescará la piel.
Los jabones y la crema llevan agua de rosas y extracto de malvas. Los aceites que puse en el jabón fueron oliva macerado con malvas, argán, coco y cera, la crema con argán, almendras dulces, karité y cera virgen.





Otros diseños:


Las primeras nevadas. El invierno está cerca.


lunes, 4 de noviembre de 2013

Crema natural de jabón con hidrolato

 
El jabón que utilizo para esta crema es distinto de los que suelo hacer. Este no lleva aceite de coco ni cera virgen, ingredientes fijos en casi todos mis jabones. Está compuesto sólo de aceite de oliva y, en menor proporción, girasol.
El aceite de girasol es uno de los aceites vegetales que más glicerina produce en un jabón pero al llevar pocos ácidos saturados no es aconsejable utilizarlo en exceso. En varias ocasiones me enranciaron los jabones y directamente lo eliminé, aunque poner una pequeña cantidad es interesante, contiene vitamina A, B, D y E, antioxidantes naturales con un efecto calmante sobre la piel.
Sin embargo es el jabón indicado para convertirlo en crema limpiadora. Da una textura muy cremosa, como leche condensada y queso fundido. Al cogerla se escurre entre los dedos,  por lo que os aconsejo aplicarla  con brocha (estupenda la que utilizan los chicos para afeitarse). Es suave, de poca espuma y va a limpiar la piel sin agredirla, respetando su equilibrio.
Para hacer la crema disuelvo el jabón rallado en agua destilada e hidrolato, en este caso de rosas y lavanda, así aprovecho todos sus principios activos (al no haber saponificación), llegando a la piel cargada de nutrientes.
Otros ingredientes: extracto de pomelo y aceite esencial de geranio.
  

 
 
 
 
 
 
Fijaos en la cantidad de glicerina que tiene el jabón natural.