lunes, 24 de octubre de 2016

Jabón con oleato de camelias y rosas


Jabón con aceite de oliva, oleato de girasol con camelias y rosas, manteca de cacao,
agua de manzana y cera de abeja



“Exacerbación estacional”, así se denomina a la renovación de nuestro pelaje de cara al invierno, es que forma parte de nuestra herencia como animales mamíferos que un día fuimos. Vaya esto por delante y sirva de alivio a las que estén preocupadas por la caída de cabello. Acordaos que estamos en otoño y es normal esta pérdida. Volverá a crecer.

Pero sí que en algo nos diferenciamos de los demás mamíferos y es que nuestro ciclo de renovación no es sincronizado. Mientras que algunas especies cambian todo su pelaje de golpe, en nuestro caso la muda es progresiva, de cada 100 pelos hay un 85 % en fase de crecimiento, 1-2 % en fase de reposo y un 13-14 % en fase de caída.

Va a ser, según expertos, que los humanos hemos perdido esta función de protección del pelo en el curso de la evolución y hoy en día su propósito parece que gira en torno a la interacción social: dónde quiero pelo, dónde no.

Los especialistas insisten, y yo también, en que casi todos los cabellos que caen en otoño se recuperan en tres o cuatro meses. Si tenéis pensado tomar suplementos vitamínicos o lociones anticaída (los de la tele), mejor que no, es un ciclo natural y debe seguir su curso: el pelo muere en primavera y cae en otoño, pero otro ya está empujando para nacer, crecerá 1 cm por mes y vivirá 4 o 6 años (en función de parámetros variables como genética, edad, alimentación, salud, etc.). A tener en cuenta el cambio climático, parece que la muda, coincidiendo con éste, se está adelantando un poco.

Hasta aquí no debemos preocuparnos porque forma parte del ciclo biológico, cuando no es así resulta complicado averiguar qué le ocurre a nuestro pelo pues hay cientos de explicaciones que nos confunden y muchos mitos por desmontar.

Analicemos algunos basándonos en consideraciones científicas y en el sentido común:

Lavarse el pelo no está relacionado con la calvicie, sino con la higiene. Ningún problema si se usan productos adecuados.

No es verdad que cepillarse poco o no llevar peinados tirantes evitará la caída. El pelo es muy fuerte, su raíz está a medio centímetro de profundidad y es capaz de aguantar 100 gr sin romperse (gracias a la queratina). Los cabellos que caen son los que están en fase de renovación y casi desprendidos. Irremediablemente se van a perder. No obstante, no hay que ser demasiado persistente con los moños o colas de caballo, al pelo le gusta sentirse suelto y libre.

El secador rompe y debilita el pelo. Depende. La temperatura del aparato y frecuencia de uso pueden maltratarlo y causar daño directo a la raíz. Hay que manejarlo con precaución. Y cuidado al secarnos con la toalla. El cabello cuando está húmedo se hincha absorbiendo casi un 30 % de su peso en agua, si lo friccionamos podría lastimarse y llegar a romperse. Lo aconsejable es presionar suavemente las puntas de abajo hacia arriba. Desenredar con peine de dientes anchos para evitar que se entrecorte y quiebre. Tirones NO

La utilización de tintes no afecta al cuero cabelludo, no se nos va a caer, pero va a dañar sus cualidades. Es recomendable el uso de tintes orgánicos.

La herencia (lo que traemos al nacer) o predisposición hereditaria (características latentes en el organismo, que según la forma de vida, pueden ser anticipadas, postergadas o superadas) son causas frecuentes de la pérdida del cabello.

Es verdad que a las embarazadas se les cae el cabello después de dar a luz. Pero es que en los meses de gestación el pelo permanece en la etapa de descanso y apenas se pierde, está luminoso y con más volumen debido a la progesterona, o sea, cuestión hormonal. En seis meses, después del parto, se habrá normalizado.

Cortarse el pelo no es garantía para que crezca saludable y fuerte. Visualmente tendrá una apariencia más sana pero no recupera la calidad. Hay que trabajar la raíz, la parte viva del cabello. Igualmente nunca hay que descuidar las puntas y si no queremos cortar tendremos que mantenerlas muy nutridas para evitar roturas y lucir un pelo con aspecto sano y prolijo.

Cepillar y masajear el cabello es un hábito muy pero que muy saludable. Airea el pelo y activa la circulación. El masaje se da desde la nuca hacia la frente y desde las orejas hacia la cima de la cabeza, siguiendo el sentido de la circulación sanguínea.

El análisis podría ser más largo pero ya quiero acabar, no sin comentaros un enfoque, nada científico pero avalado por muchísimas voces de estilistas: la luna influye a la hora de cortarse el pelo y cualquier tratamiento es más eficaz si se tiene en cuenta el calendario lunar. En luna nueva se desaconseja cortarlo. Para que crezca rápido en cuarto creciente. Luna llena para un crecimiento sano y cuarto menguante para retardar el crecimiento. Los tratamientos de cuidado y acondicionadores son especialmente eficaces entre la fase de luna nueva y luna llena. 
¿Nos lo creemos?



"No ando despeinada sino que mis cabellos tienen libertad de expresión." Mafalda.


Bálsamo capilar de miel