lunes, 25 de mayo de 2020

Karité, aceite de oliva y ghee

Mirad que okupas tan lindas aparecieron en el huerto. Este año comeremos menos tomates, pero no pienso quitarlas.

"Oh, primavera de las amapolas,
tú que floreces para bien mi casa,
luego que enjoyes las corolas,
pasa".  
-Alfonsina Storni-


Mi otro okupa.


El jabón llevan aceite de oliva, karité y ghee. 

El ghee lo podéis comprar o lo podéis hacer. Es mantequilla ecológica sin sal, de vacas alimentadas con pastos naturales, cocinada a fuego lento. El tiempo depende de la cantidad y no hace falta remover aunque veáis espuma (sólidos de la leche) en la superficie. Hasta este punto es lo que se llama mantequilla clarificada, para el ghee hay que seguir cocinando. Estará listo cuando los sólidos de la leche hayan adquirido un tono tostado en el fondo de la olla, entonces se cuela con una gasa y se deja enfriar. Al haber suprimido la humedad y los lácteos no se pone rancio a temperatura ambiente a diferencia de la mantequilla, y conserva su sabor y frescura original hasta un año sin refrigeración. Tiene una consistencia cremosa y un sabor riquísimo parecido al de la nuez, muy valorado en la cocina tradicional india.

En cuanto a las propiedades está considerado como una metamedicina natural, un alimento superior con propiedades terapéuticas. Da un sabor delicado y delicioso a los platos y es un gran aliado para las cocciones a altas temperaturas. Consumido con moderación el ghee es un alimento sumamente interesante para incorporar a la dieta de todos los días. Ya sabéis que la mantequilla no contiene grasas trans, pero sí contiene altos niveles de grasas saturadas que pueden contribuir a niveles altos de colesterol si no se consumen con moderación. Aun así, diferentes tipos de grasas, incluidas las saturadas, son esenciales para una dieta saludableAdemás de su uso en comidas y preparaciones también se usa medicinalmente en la piel, para atenuar heridas, quemaduras y sequedad. Regenerador a tope.

Y como muchas veces se entrecruzan cocina y cosmética, trucos de esta me sirven para mejorar alguna receta culinaria y viceversa, enriquecí el jabón con este ingrediente. Belleza y gastronomía en pura sinergia.










jueves, 2 de abril de 2020

Jabones de cera de abeja y colofonia

¿Sabrá la primavera que la soñábamos como nunca?


¿Y vendrás tú? Por mis jardines vuelan
ya las primeras mariposas.
Sobre las rosas,
velan
de noche los cocuyos
entre los yuyos.
Sonríen las estrellas
pálidamente bellas.

¿Y vendrás tú? Se cubren
alegres, mis floreros
de madreselvas.
Anda por los largos canteros
la risa azul del nomeolvides
y se cargan las vides.

Selvas
tengo en el corazón;
árboles gruesos
prietos de ramas;
yuyos, retamas,
flores de malvón,
pájaros en las ramas,
todo eso tengo en el corazón.

¿Y vendrás tú?
Mis manos
fabricaron panales.
Yendo de rosa en rosa recogí miel;
hice linos; no recuerdo de males.

El lecho mío es blanco
y es Primavera. Huele
bien, el alto barranco
mojado por la ría.
Desde el mar que diviso
¿Vendrá tu vela?
Vuela,
primavera es gacela
fugitiva
y furtiva,
¡vuela!


- Alfonsina Storni-








El jabón es de aceite de oliva virgen extra, cera de abeja y colofonia, con raíz de lirio para fijar el aroma (cedro, lavanda, romero y árbol de té). La colofonia, a diferencia de otras veces, la incorporé en polvo facilitando muchísimo el manejo de la traza.





Una sola gota de agua con jabón puede matar legiones de bacterias y virus. Lo que es placentero para nosotros –el sonido del agua, el aroma del jabón, las burbujas y esa pausa que ahora debemos hacer, por consejo de las autoridades, acompañada de una canción-, para los microorganismos es altamente destructivo.

viernes, 6 de marzo de 2020

Jabón de camomila y cera de abeja



“...Pues... -empezó la nodriza- no es fácil de decir porque... porque no huelen igual por todas partes, aunque todas huelen bien. Veréis, padre, los pies, por ejemplo, huelen como una piedra lisa y caliente... no, más bien como el requesón... o como la mantequilla... eso es, huelen a mantequilla fresca. Y el cuerpo huele como... una galleta mojada en leche. Y la cabeza, en la parte de arriba, en la coronilla, donde el pelo forma un remolino, ¿veis, padre?, aquí, donde vos ya no tenéis nada... -y tocó la calva de Terrier, quien había enmudecido ante aquel torrente de necios detalles e inclinando, obediente, la cabeza-, aquí, precisamente aquí es donde huelen mejor. Se parece al olor del caramelo, ¡no podéis imaginar, padre, lo dulce y maravilloso que es! Una vez se les ha olido aquí, se les quiere, tanto si son propios como ajenos. Y así, y no de otra manera, deben oler los niños de pecho...”
EL PERFUME - Patrick Süskind-




Jabón de aceite de oliva virgen extra macerado con camomila y cera de abeja. Sin aroma





“Tibio amor con sabor a leche, te regalo mi alimento cultivado en el alma”
-Claudia Farías-

lunes, 28 de octubre de 2019

Pectina de manzana en cosmética y cocina



La pectina es un tipo de fibra que se encuentra en la capa superior de plantas y frutas, vendría a ser como el colágeno de nuestra piel. Se concentra en las cáscaras y semillas y aunque no contribuye de manera relevante a nuestra nutrición es una fibra alimenticia soluble, que juega un papel clave en los procesos digestivos creando un ambiente hospitalario para las bacterias benéficas, permite un mejor acceso a los nutrientes y minerales. Manzanas, limones, naranjas, mandarinas, membrillos, arándanos, grosellas…, que forman parte de nuestra dieta diaria, nos regalan gran cantidad de esta fibra tan interesante.

En cocina la utilizo para espesar mermeladas, así puedo disminuir el porcentaje de azúcar y acelerar el proceso, también para endulzar postres o glasear las tartas de frutas, y me encanta tomarla sola, es dulce, ácida y al estar algo gelificada se te pegan los labios, qué rica.

Es un aditivo seguro sin límites de consumo diario en farmacia, utilizado ampliamente como excipiente en la formulación de comprimidos, geles, cubiertas de formas, etc. Entre los usos terapéuticos atribuidos a la pectina está su capacidad para bajar el colesterol, el mecanismo por el que las fibras solubles lo reducen se debe a un descenso en la absorción de colesterol en el intestino.

Y en cosmética la manzana se ha usado desde la antigüedad en mascarillas faciales para reafirmar y eliminar impurezas. Con su pH similar al de la piel hace cremas y jabones muy indicados en aquellas que son sensibles o sufren alergias. Pero lo que más valoro es la particularidad que tiene de retener el agua gracias a la pectina. Se estudió la utilización de esta como recubrimiento de algunas frutas observándose, en la mayoría de los casos, una menor pérdida de humedad. Y esa es mi intención, retener toda la humedad posible en la piel.

Para hacer pectina de manzana, versión líquida, hay que cocer las manzanas (granny smith poco maduras) durante treinta minutos aproximadamente. Pasamos el líquido a través de un colador cubierto con una gasa y se deja escurrir sin chafar, solo queremos el líquido. Dejadlo reposar mínimo 8 horas o toda la noche.
El resultado de esta cocción es la que utilizo para productos de cosmética (geles, jabones o cremas), para repostería dejo consumir el líquido hasta la mitad, veréis que va gelificando y depende de vuestro gusto dejarlo más o menos concentrado. Es la jalea.

Cantidades: 1,5 kg manzana en 1 ½ agua. También le añadí un membrillo.
Las cáscaras y pepitas, que es donde se concentra mayor cantidad de pectina, hay que cocerlas envueltas en una gasa, a la vez que la fruta pelada.
Y finalizando, la pectina que nos sobre al congelador, en cubitos, para cuando la necesitemos.




Aceite de oliva, de coco y cera de abeja
Con pectina de manzana



Con la manzana cocida podéis hacer tarta o empanada. Os dejo una receta que suelo hacer a menudo:


sábado, 21 de septiembre de 2019

Lo interesante del hidrolato


 

Si bien el hidrolato (agua de leche) contiene moléculas aromáticas y agua, no es agua con aceite esencial. Es agua floral extraída de las plantas mediante la destilación por arrastre de vapor. Tiene un aspecto blanco lechoso, de ahí su nombre, y se considera, tanto a nivel cutáneo como en ingesta, mucho más seguro que los aceites esenciales.

Lo interesante del hidrolato es que aparte de llevar alrededor del 1% de las moléculas hidrosolubles del aceite esencial también abarca la fracción molecular hidrosoluble de la planta. No incluye en sí el aceite esencial pues este es por definición insoluble en el agua, pero sí que contiene la información, por lo que sus propiedades son más beneficiosas y totalmente seguras para la piel, muy recomendable en bebés y niños.

Algunas de vosotras me habéis preguntado si se obtiene lo mismo con la cocción o infusión. La finalidad coincide, todas buscan capturar los principios activos de la planta, pero la única que extrae la esencia pura es la destilación, consigue llegar hasta el registro o depósito de la planta en un proceso físico que mantiene sus cualidades sin alterarlas. Para este proceso se necesita un alambique, en el que se calentará el agua juntamente con la planta y, gracias a los milagros de la ciencia, se logra desprender las sustancias volátiles que serán arrastradas con el vapor por un tubo enrollado en espiral, donde se enfriará y se obtendrá nuevamente un líquido compuesto de… hidrolato y aceite esencial. Magia ¿verdad?
En la cocción o infusión gran parte de las esencias se pierden al evaporarse.




Con hidrolato de lavanda y rosas