lunes, 29 de agosto de 2016

Jabón natural de tilo, rosas y árbol de té

Con macerado de tilo y rosas, manteca de karité, manteca de cacao,
hidrolato de rosas, cera de abeja y aceite esencial de árbol de té




Se nos acaban las vacaciones y el verano y llega para mí la estación más esperada. Pero aún no quiero pensar en el otoño, quiero seguir con manga corta, con sandalias, seguir tomando el sol, ensaladas y refrescos, trasnochar, dormir con la ventana abierta y sin edredón o sólo con una gota de Chanel nº 5, como Marilyn Monroe ¿Sabéis que si sudamos por la noche el cuerpo se mantiene activo para refrigerarse y evita que entremos en la fase de sueño profundo? O refrigerarse o dormir, pero no las dos cosas a la vez. Posiblemente ella no lo sabía pero este hábito le permitía regenerar los tejidos y despertarse fresca.

Dice un conocido modista que la ropa debe resbalar sobre el cuerpo, nunca nos debe ajustar. Estéticamente me gusta esta visión y además no hay duda del beneficio sobre el organismo.

La ropa ajustada dificulta el paso de aire, de modo que la piel solo puede hacer una respiración corta y superficial. Los perjuicios que esto genera son considerables, dado que el cuerpo acumula más gas carbónico y provoca que las células se oxiden de forma más rápida, produciendo un envejecimiento acelerado de los tejidos. Además, este tipo de respiración no permite la oxigenación correcta del cerebro, por lo que dificulta la concentración y se puede tener sensación de ansiedad.

La piel en los próximos meses estará recluida entre prendas, pero aún nos quedan estos últimos días de verano para desnudarla o vestirla con ropas livianas que le permitan sentir sin barreras el agua, la luz y el aire, no los desaprovechéis.

("La belleza, cuanto menos vestida, mejor vestida está"   -John Fletcher)


lunes, 15 de agosto de 2016

Jabones con macerado de lavanda, manzanilla dulce, caléndula y aceites biológicos. Para bebés





Pol es un bebé precioso. Ojitos azules, rubio, redondito y proporcionado. Muy risueño, apenas llora, bueno es que Vivi, su mamá, corre en cuanto le oye gemir y siempre le calma. Pero cuando tiene hambre sólo le tranquiliza una palabra y un gesto de mamá: -¿quieres?- señalándose el pecho. Pasa del llanto, en un segundo, a la sonrisa más simpática y ansiosa que he visto. Es el bebé soñado.

Me comentaba Vivi el olor tan agradable que le dejan mis jabones, cosa que me extrañó porque los que hago para los más pequeños no huelen. Una noche que le bañaron en casa, me acerqué a su cabecita y…, ya me lo esperaba, no era mi jabón, era el olor de Pol, rico rico a bebé.

Estos jabones los hice con un macerado de aceites biológicos, lavanda, caléndula y manzanilla dulce, también le añadí hidrolato de lavanda recién cosechada y destilada, vaya, que todo es poco para estas personitas tan tiernas.