martes, 7 de abril de 2015

Cómo limpiar la cera virgen de abeja




Es interesante ver la geometría de una celda de panal. En la antigüedad ya comenzaron a hacer valoraciones referentes a la medida de los ángulos del rombo, llegando a la conclusión que las abejas hicieron el cálculo correcto y los matemáticos se equivocaron a la vez que quedaron maravillados de lo cerca que están estos insectos de la perfección. ¿Instinto o inteligencia?, no sé, pero estoy segura de que la naturaleza nunca deja nada a la casualidad. Miel, polen, propóleos, cera y algo tan extraordinario como la polinización contribuyen a un intercambio entre el reino animal y vegetal admirable. Decía Albert Einstein que “si muere la abeja reina al ser humano le quedan 4 horas de vida”, cierto.

Qué fascinante su mundo y os hablaré de él en más de una ocasión, pero hoy va de “cursillo”; voy a contaros cómo se limpia la cera virgen cuando nos la traen directamente de las colmenas.

La cera de abeja es blanca en el momento de ser secretada, oscureciéndose a medida que pasa el tiempo debido a la incorporación y mezcla de polen, propóleos, mudas y restos anatómicos. No tiene buen aspecto, pero el olor es muy rico. Para quitarle las impurezas hay que mezclarla con agua y calentar a fuego lento, 60º-65º, hasta que se derrita. Luego la pasamos por un colador, se lleva de nuevo al fuego durante dos o tres minutos, se retira y se deja reposar. A medida que va enfriando la cera irá apareciendo en la superficie. Cuando esté formada la "torta" la sacamos del recipiente y raspamos las impurezas que queden en la base. No hay que esperar a que enfríe del todo pues nos será más difícil limpiarla. A veces hay que repetir el proceso, pero no es lo frecuente, una vez suele bastar. Cortamos en trozos no muy grandes y ya está lista para guardarla. Su conservación es buena y su caducidad… casi que no tiene.

No me puede faltar en jabones y cremas. Como emulsionante natural la considero indispensable y la protección que ofrece a la piel para recuperar su hidratación es realmente buena. Esto que oímos a menudo: "cuanto más la uso más me gusta", pues es tan redicho como acertado, en mi caso no lo puede explicar mejor.












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