martes, 6 de marzo de 2012

Jabón natural de caléndula y romero para el cabello





La primera vez que utilizas un jabón natural para el pelo no te deja muy convencida. Para empezar te parece raro coger una pastilla y frotarte el cabello, acostumbrada a utilizar el bote de champú, al tiempo que te preguntas por qué no hace más espuma. Y ya en el aclarado notas al tacto un pelo diferente, por lo que dudas si será eficaz o no.

Un porcentaje muy alto de los que aguantan más de un mes utilizando el jabón no querrán volver al champú, pero hay que pasar la prueba, además de dejarte convencer que la espuma no es sinónimo de limpieza. Hay otras muchas sustancias que limpian y no sueltan ni una sola pompa.

El champú industrial lleva, además de detergentes, compuestos para producir abundante espuma (tensioactivos), mientras que un jabón natural no, evitando que el pelo sufra problemas de sequedad y maltrato a causa de éstos agentes químicos. La industria para evitar este contratiempo crea el acondicionador, es decir, te ofrece una solución a un problema que ha originado ella. Y el suavizante o acondicionador no es más que siliconas, algunas solubles y otras no (la mayoría) al agua, formando una película de plástico que impide al cabello respirar.

Cuesta quitar esa capa de residuos y más de un día para otro. A esto me refería al principio, un jabón natural necesita tiempo para recuperar el cabello, pero lo hace.

Acabar con un consejo, las puntas y zonas secas del cabello, al ser tejido muerto, necesitan más protección que el cuero cabelludo que es piel, por lo que es conveniente protegerlas con una crema nutritiva antes del lavado. (Ver entrada “jabón y bálsamo para el cabello").
Jabón natural de romero y caléndula con aceite de argán, oliva, coco, manteca de cacao, aceite de ricino y agua floral de romero.